𝐃𝐢𝐧𝐚́𝐦𝐢𝐜𝐚 𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐣𝐮𝐫𝐢𝐬𝐝𝐢𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐂𝐚́𝐦𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐂𝐨𝐦𝐞𝐫𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐓𝐮𝐧𝐣𝐚 𝐜𝐞𝐫𝐫𝐨́ 𝟐𝟎𝟐𝟓 𝐜𝐨𝐧 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨𝐬𝐜𝐮𝐫𝐨𝐬 𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨́𝐦𝐢𝐜𝐨𝐬


El tejido empresarial de los 71 municipios que conforman la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Tunja (CCT) presentó un comportamiento dual durante el año 2025. Mientras que el número de nuevas unidades productivas y la formalización mostraron indicadores de crecimiento, el balance en términos de inversión de capital y generación de empleo neto cerró con cifras negativas, revelando una presión estructural en la economía regional.
De acuerdo con el informe anual de Dinámica Empresarial emitido por el Departamento de Planeación y Estudios Económicos de la entidad cameral, durante 2025 se crearon 11.048 nuevas unidades empresariales. Esta cifra representa un incremento del 3,1% en comparación con las 10.715 registradas en 2024. El último trimestre del año (octubre-diciembre) fue particularmente activo en este indicador, con 1.915 nuevas matrículas, un 10,7% más que en el mismo periodo del año anterior.
En lo que respecta a la permanencia, el informe detalla que 48.369 registros mercantiles cumplieron con su proceso de renovación anual, lo que a su vez representa un incremento del 8,1% en comparativa con 2024. Si bien la cifra global de renovaciones es significativa para la base de datos de la entidad, el cuarto trimestre mostró una desaceleración del 14,7% en este trámite específico, comportamiento que los analistas asocian a una concentración de la actividad administrativa hacia el inicio del año fiscal.
𝐄𝐥 𝐟𝐞𝐧𝐨́𝐦𝐞𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐧𝐜𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐲 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐩𝐮𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨𝐫𝐦𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚
Uno de los datos que impactó el balance estadístico fue la reducción en el número de cancelaciones. En 2025 se reportaron 8.535 cierres de registros, lo que equivale a una disminución del 15,6% respecto a 2024. No obstante, el análisis técnico advierte que casi la mitad de estas bajas (45,1%) no corresponden a cierres de negocios en operación actual, sino a la aplicación de la Ley 1727 de 2014.
Dicha normativa ordena la depuración de los registros de aquellas empresas que han permanecido inactivas por un periodo de cinco años. Este proceso administrativo retiró del sistema 3.847 unidades que, aunque ya no operaban comercialmente, seguían figurando en las estadísticas oficiales.
𝐂𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐲 𝐬𝐚𝐥𝐝𝐨 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐞𝐧 𝐞𝐦𝐩𝐥𝐞𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝
A pesar del aumento en la creación de empresas, la solidez financiera del sistema registró un retroceso. El balance entre los activos que ingresaron al Registro Mercantil y los que salieron dejó un déficit de 103.382 millones de pesos. Este descenso sugiere que las empresas que abandonaron el registro o los ajustes a la baja en las valoraciones de las empresas existentes superaron la capacidad de inversión de los nuevos emprendimientos.
En materia laboral, la situación refleja una tendencia similar. Las 11.048 nuevas empresas reportaron la vinculación de 7.643 personas. Sin embargo, las unidades que cancelaron su registro retiraron del mercado laboral 8.932 puestos de trabajo. El resultado es una pérdida neta de 1.289 empleos en el acumulado anual de la jurisdicción.
Este desbalance indica que, aunque el espíritu emprendedor se mantiene vigente en los municipios de la jurisdicción de la Cámara de Comercio de Tunja, las nuevas unidades productivas son mayoritariamente microempresas con baja densidad de capital y limitada capacidad de contratación, que no logran compensar el vacío dejado por unidades económicas de mayor escala que salen del mercado.
𝐂𝐨𝐦𝐩𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐲 𝐥𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐳𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐜𝐢𝐨𝐬
El sector servicios continúa consolidándose como la columna vertebral de la economía regional. Según la Cámara de Comercio de Tunja, esta actividad representa el 50,5% de la empleabilidad total de la jurisdicción y lideró tanto la creación de empresas como la inversión de capital durante el cuarto trimestre de 2025.
Por su parte, el sector comercio y la industria manufacturera mantienen el segundo y tercer lugar en participación, respectivamente. En cuanto a la organización jurídica, la figura de persona natural sigue siendo la elección predominante para los nuevos negocios, lo que ratifica la prevalencia del emprendimiento individual y familiar en la dinámica productiva de Boyacá.
El informe concluye que la jurisdicción enfrenta el reto de transformar el crecimiento cuantitativo en estabilidad cualitativa, buscando mecanismos que permitan que el aumento en el número de empresas se traduzca efectivamente en mayor acumulación de activos y en un saldo positivo de empleo para los habitantes de la región.


La industria manufacturera del departamento de Boyacá cerró el año 2025 con un balance negativo, posicionándose como la segunda región con el peor desempeño productivo en el territorio nacional. Según las cifras de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET) presentadas por el DANE, la producción real en el departamento se contrajo un 3,3%, cifra solo superada por el descenso del 3,6% registrado en Córdoba.
Este comportamiento de la industria boyacense se distancia de la tendencia nacional, que en el consolidado del año presentó un crecimiento del 1,9%. Mientras departamentos como Antioquia y Cundinamarca reportaron variaciones positivas del 4,9% y 2,4% respectivamente, Boyacá se ubicó en el grupo de departamentos con variaciones negativas junto a Bolívar (-2,8%), Cauca (-2,4%) y Atlántico (-0,8%).
El deterioro de la actividad fabril en la región se agudizó durante el último mes del año. Al comparar diciembre de 2025 con el mismo periodo de 2024, la caída en la producción del departamento alcanzó el 10%, consolidando un cierre de año con indicadores a la baja tanto en volumen de fabricación como en capacidad comercial.
Las ventas reales en Boyacá también reflejaron esta tendencia decreciente con una variación de -1,3% en el 2025. Por su parte, el personal ocupado en las industrias del departamento presentó una reducción del 1,2%, lo que representa un menor ritmo en la contratación de mano de obra en comparación con los niveles registrados el año anterior.
A nivel de contribución, el aporte de Boyacá a la variación total de la industria colombiana fue de -0,1 puntos porcentuales. En contraste, los departamentos con mayor incidencia positiva en el resultado nacional fueron Antioquia, con un aporte de 0,9 puntos porcentuales, y Cundinamarca y Bogotá, que sumaron 0,4 puntos cada uno al indicador global.


El cierre del año 2025 dejó un balance negativo para el comercio exterior de Boyacá. Según el más reciente informe de exportaciones, el departamento registró una disminución del 17,2 % en sus ventas externas, una cifra que preocupa al sector productivo regional si se compara con el crecimiento del 9,3 % que experimentó el resto de Colombia en el mismo rubro de exportaciones no relacionadas con el petróleo.
Mientras el país logró compensar la volatilidad internacional con una bonanza en productos agropecuarios, Boyacá no consiguió seguir la misma tendencia, cerrando el acumulado anual con 492,6 millones de dólares, frente a los 594,6 millones alcanzados en 2024.
𝐂𝐚𝐫𝐛𝐨́𝐧 𝐲 𝐚𝐠𝐫𝐨: 𝐞𝐥 𝐩𝐞𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐢́𝐝𝐚
La causa principal de este retroceso en las cifras departamentales radica en el comportamiento de sus productos motor. A diferencia del panorama nacional, donde el café y el banano impulsaron las cifras, en Boyacá el impacto negativo fue determinado por la menor dinámica de sectores tradicionales.
A nivel país, el carbón (hulla), que es un producto vital para la economía de municipios como Samacá, Sogamoso y Paipa, sufrió una contracción nacional del 31,9 %. Esta tendencia nacional golpeó directamente la balanza boyacense. Asimismo, aunque el sector de agropecuarios y alimentos creció en otras regiones, en Boyacá el flujo de exportaciones de manufacturas y productos derivados no alcanzó a equilibrar las pérdidas del sector extractivo.
𝐃𝐢𝐜𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞: 𝐮𝐧 𝐦𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐞𝐱𝐩𝐨𝐫𝐭𝐚𝐝𝐨𝐫𝐚
El análisis detallado muestra que el mes de diciembre fue el más crítico del año para el departamento. Las exportaciones se desplomaron un 55,6 % en comparación con diciembre del año anterior. En ese mes, el departamento solo generó 23,2 millones de dólares, una cifra drásticamente inferior a los 52,4 millones de diciembre de 2024.
Este fenómeno se explica, en parte, por la desaceleración de los pedidos internacionales de insumos industriales y la crisis de precios en ciertos minerales, lo que restó competitividad a la producción local en el último tramo del año.
𝐏𝐨𝐬𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐫𝐚𝐧𝐤𝐢𝐧𝐠 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥
Con estos resultados, Boyacá se ubicó en la posición número 15 entre los departamentos exportadores de Colombia. Su participación en el mercado internacional se redujo al 1,3 %, quedando rezagado frente a departamentos vecinos como Santander, que logró un crecimiento del 39,6 %, impulsado por una mayor diversificación de sus productos enviados al exterior.
La realidad de las cifras indica que la economía boyacense enfrenta el reto de diversificar su oferta exportable para reducir la dependencia de los sectores que hoy arrastran las estadísticas hacia el terreno negativo.
